De Bagayo y otras Yerbas

“Con los tientos apretados, las maletas quedan justas, en la entrega del bagayo, hace mi tierra más pura”

Viernes al mediodía, 27 grados y el pronóstico de un fin de semana sin lluvias, nos acompañan.

La “Pandita” ronca, no sospecha que en minutos dejara el centro de la ciudad para comenzar a devorarse los 400 km que nos separan de nuestro primer destino, Melo.

El trío Bagayero, está basado en el sentir y ser fronterizo, sus comunidades, personas, sistemas de creencias siempre desde la mirada popular y tomando el portuñol como lengua materna, está integrado por Andrés Rivero, Nicolas Santucci y Gastón Lorenzo.

Cuando Andrés invita a Metamorfosis para acompañarlos en este viaje, no dudamos un segundo,en lo personal varios motivos me impulsaron a sumarme al proyecto, la amistad que nos une, el gusto por el trabajo que hacen y volver al Norte, la vida se ha propuesto hacerme volver, mas tarde o más temprano vuelvo al Norte.

El primer tramo del viaje transcurre entre mates y charlas de lo más diversos temas, música, anécdotas divertidas de un compañero de la escuela de Gastón, su “admiración” por el Tatita Márquez, el café frío de Nicolas, Andrés buscando las palabras justas para la presentación del espectáculo. Se produce un silencio cuando por los parlantes se escucha la voz de Chito de Mello. Así nos absorbe el departamento de Cerro Largo.

Llegamos al Espacio Cultural Perro Viejo, lugar elegido para la primera presentación, nos recibe Nicolás Fariña, joven artista, que desafía los estereotipos locales y busca acoplarse a la agenda cultural del departamento, compleja y politizada.

21 horas, comienza la función, Patricia Robaina abre la noche con un par de canciones de su vasto repertorio, se despide con aplausos para dar lugar al Trío Bagayero, suenan los primeros acordes y el portuñol invade la sala, la sorpresa es general.

Termina la presentación y se acercan algunos espectadores, me voy a detener en uno de ellos, kilero de oficio, trabajo transferido por el abuelo, nos relata peripecias vividas, su amor por la frontera, el conocimiento de lugares recónditos del departamento, nos cuenta orgullosamente que tiene un hijo, que emigró para no ser kilero, quizás con él se termine el legado familiar, contrariamente a lo que imaginamos se siente feliz.

Hora de cenar, nos espera Alfredo , Yolanda, y los guríses , tendría que escribir un capitulo aparte dedicado a ellos, nos recibieron como si fuésemos uno más , nos colmaron de agasajos , no me sorprendió , porque tengo el privilegios de conocerlos hace muchos años y la dicha de haber sido de alguna manera  adoptado por esa familia.

Otro capitulo lo tendría que dedicar al asado compartido esa noche y al arroz de Yolanda.

Nos despedimos de Melo y salimos rumbo Rivera, el mediodía nos sorprende en Vichadero, parada obligatoria “Lo del Cale”, refugio de viajeros que buscan saciar el hambre, y descansar luego de recorrer centenares de kilómetros por tierras coloradas

Llegamos a Rivera, fiesta de Choriceva (cerveza artesanal y chorizo al pan), cae la noche y lentamente la gente comienza a acercarse a la plaza Internacional donde bandas locales e internacionales brindaran su espectáculo, una de las premisas es que tienen que tocar temas de su autoría . El show se retrasa , excusa perfecta para disfrutar y experimentar algunas cervezas , otro de las razones que motivaron este viaje.

El presentador los anuncia , está todo pronto , los bagayeros también :las historias del loco Mario, de Villa Ceballos, del Cambalasho, del Cerro del Marco, poesía de las cunetas, fueron ovacionadas por un público que se sentía participe de esos cuentos y esa música interpretada en misturado, en su lengua madre.

La noche riverense nos abrazó entre chope y papo.

El domingo retornamos a Montevideo con la satisfacción del deber cumplido.

Para la mayoría de las personas la frontera significa, ticholos, sabanas baratas y caña, para nosotros simboliza mucho más, es el encuentro con nuestras raíces, con nuestra identidad y todo lo que eso significa.

Quiero agradecer al Trío Bagayero por haber invitado a Metamorfosis a participar de esta gira, estas palabras son un breve relato de lo vivido en estos 1200 kilometros recorridos.

No tengo dudas que el futuro nos encontrara trabajando en otros proyectos en conjunto.

Me quiero despedir citando a Carlos María Domínguez quien recorrió el Norte acompañado por un viejo Fusca y plasmó esas vivencias en un libro llamado El Norte Profundo.

» …Acaso no hay otra región de Uruguay más diferenciada con el Sur, en sus formas físicas y humanas. Con su trasiego de idiomas, costumbres y mercaderías, la frontera de Brasil fuerza una comunidad que escapa a las pretensiones montevideanas y le ha dado al territorio una tensión y un sesgo propios. Ambos reclaman el reconocimiento de una pertenencia uruguaya donde el Sur ve penetración brasileña y contrabando.  Pero no es tan simple.

La lucha por la vida, la aventura de solitarios emprendimientos y la molicie que domina grandes extensiones de campos vacíos, moldea los destinos de muchos uruguayos amenazados de caer en el mapa, dentro de su propia tierra. Y, sin embargo, nada indica que sea irreversible ni que la riqueza falte.

Es el dominio de lo humano, trabado en su propia idea, el mapa más sinuoso de recorrer…”